Know Can Do! (Saber y Hacer), por Ken Blanchard, Paul J. Meyer y Dick Ruhe
Este breve libro (que entiendo ha sido editado en castellano bajo el título “Saber y Hacer”) trata de afrontar un problema bastante concreto: cómo traducir en acciones lo que aprendemos.
Aunque dirigido en principio a los profesionales que tienen que ver con la enseñanza y el entrenamiento de adultos (conferencistas, entrenadores y personal de Recursos Humanos, entre otros), los consejos aquí incluidos son de aplicación bastante práctica por prácticamente cualquier persona que se haya hecho la pregunta: “¿Por qué practico tan poco de todo lo que aprendo?”
Blanchard y sus coautores echan mano del manido recurso de inventarse una pequeña fábula cotidiana (en este caso, un Autor, identificable con el mismo Blanchard, que acude a un emprendedor exitoso para que éste le enseñe cómo hacer que los participantes en sus charlas empiecen a aplicar en sus vidas el conocimiento impartido).
Aunque los psicólogos podrán reconocer algunos elementos de lo que en Diseño Instruccional se denomina “Programas de Reforzamiento”, Blanchard, como buen divulgador, trata de mantener al mínimo lo teórico y se centra en la declaración sucinta de sus sugerencias. Estas son, concretamente, las siguientes:
Hay tres razones por las cuales las personas no aplican lo que aprenden:
1. Sobrecarga de información: Desde finales del siglo pasado, el acceso a la información (yo diría más bien, a los datos) tiende a sobresaturar, en especial a los profesionales que tienen fácil acceso a la Internet.
2. Filtrados Negativos: Lo que afirma Blanchard es que las personas a menudo tienden a subestimar su propia capacidad para ejecutar lo aprendido, y además tienden a recibir todo lo que se les enseña con escepticismo y sobreanálisis (básicamente, pensar demasiado).
3. Falta de Seguimiento: Sobre todo en organizaciones, el aprendizaje a menudo no se traduce en acciones debido a que no se cuenta con apoyo para la persona que aprende practique.
Blanchard propone los siguientes mecanismos para contrarrestar estas tres razones:
1. Repetición: Aquí se introduce el concepto de “repetición espaciada”, que corresponde, más o menos, a los programas de reforzamiento de los que hablaba al principio.
2. Filosofía “Más de Menos”: En vez de abundar en conocimientos nuevos, la persona que aprende algo nuevo debe ser expuesta una y otra vez a un limitado conjunto de ideas, de tal modo que éstas se vuelvan parte prácticamente inconsciente de su conducta.
3. Escuchar con Mentalidad Positiva: Diversos enfoques (desde el coaching hasta la andragogía) enfatizan este concepto. En el caso de Blanchard, se recomienda abandonar prejuicios, recibir la nueva información expectativas positivas, tomar notas, y empezar a proyectar mentalmente cómo se puede aplicar la nueva información a nuestra vida.
En especial, es importante --sobre todo en el ámbito empresarial-- el sistema de apoyo que la organización pueda brindar a sus empleados. Al focalizarse en pocos contenidos y proveerles una buena base para que los empleados los practiquen realmente, los Gerentes deben necesariamente escoger con mucho cuidado qué elementos van a ser los que impartan a su personal. Cursos, técnicas y conceptos alineados con la estrategia de la empresa es uno de los caminos obvios.
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